El Forjista

La Resistencia Peronista

El informe de Cooke

Pasadas las elecciones, Cooke se puso a trabajar en el “Informe General y Plan de Acción” donde especificaba, en forma detallada, las dificultades de la resistencia para encarar la lucha global contra el régimen. Queda claro en sus páginas una encrucijada ante la cual se encontraba el Movimiento Peronista, y a la quería dar una respuesta adecuada. Por una parte, existía el peligro inminente que aquellos sectores conciliadores intentaran conformar grupos neoperonistas que se integraran y convalidaran el régimen. Por otro lado, se evidenciaban las dificultades para continuar con la política insurreccional que había demostrado un gran poder para castigar al gobierno, pero no para darle el jaque mate que posibilitara su final.

Cooke señalaba sobre la situación del peronismo: “Su aparato combatiente será eficaz si es la consecuencia y el reflejo de una férrea ortodoxia de pensamiento. En cambio, si entra en el juego clásico de la politiquería tradicional no hará sino flotar en la indeterminación, predestinado a la muerte ingloriosa de las liquidaciones por decreto o las desintegraciones por incapacidad de su vigencia histórica”. (59)

Marcaba que el proceso pre-electoral había mostrado una cierta disminución de la represión, dando posibilidades mínimas de actuar políticamente, esto permitía a los dirigentes de la “línea blanda” que contaran con argumentos para sus acciones. Se hacía evidente el trato diferente que los medios de difusión y el gobierno dispensaban a aquellos peronistas dóciles y a los que continuaban sosteniendo la más firme intransigencia.

También explicitaba las dificultades para llevar a cabo una política insurreccional, al menos en el corto plazo. Si bien se sentía orgulloso por los resultados electorales, también visualizaba que la instalación de la Asamblea Constituyente garantizaba cierta continuidad de la Revolución Libertadora. Decía Cooke “... es ridículo pensar en la insurrección después de unos comicios que han fortalecido a la Tiranía y le han dado aliento para llevar adelante su plan político”. Para agregar luego “Cerrado el camino insurreccional inmediato, no podemos pensar en mantener la unidad mediante un nuevo voto en blanco que dé el triunfo a la Tiranía. Hay que buscar una solución de tipo política”. (60)

No creemos que el resultado haya fortalecido al gobierno, por el contrario, este se encontró que aún vivía el Movimiento al cual creía muerto o al menos agonizante. Pero lo que sí preocupaba con razón al peronismo, era el continuismo que se expresaba en el Radicalismo del Pueblo, el que constituía el principal sostén civil del gobierno. Aquí comenzaba a vislumbrase, y así lo señalaba Cooke, la posibilidad de apoyar una opción como la de Frondizi o la de un partido neoperonista.

Ya estaba instalada en la conciencia de una buena parte del peronismo, la idea de votar positivamente y de esa manera lograr una mayor presión sobre la dirigencia.

El Informe continuaba: “El episodio electoral ha servido para que se difunda el criterio de que tenemos cerrado el camino insurreccional, debiendo en consecuencia plegarnos a soluciones políticas... La perspectiva de un gobierno continuista por seis años influye en muchos espíritus, alejándolos de la línea de intransigencia. Con todos especulan los pactistas enquistados en el Movimiento”. (61)

Todo esto no obstaba para que Cooke volviera a insistir en la utilidad de los comandos clandestinos que con su empuje en los momentos cruciales, mantuvieron en alto las banderas históricas de un peronismo que no pudo ser exterminado pese a los esfuerzos de Aramburu y Rojas.

El escrito sirvió para remarcar las grandes consignas tras las cuales debían movilizarse los militantes peronistas: la derogación de decreto 4161, la legalidad del Partido Peronista y la libertad de los presos políticos y gremiales.

No se le escapaba la importancia de los militantes y trabajadores peronistas de la cultura, que estaban realizando una tarea trascendente. Citaba la conformación de la CEIPAP, ya mencionada, la aparición en el periódico Mayoría del trabajo de Rodolfo Walsh, Operación Masacre, donde se denunciaban los asesinatos en los basurales de León Suarez, y la gran cantidad de periódicos peronistas que se difundía clandestinamente y que tenían nombres tan demostrativos como Rebeldía, Palabra Argentina, Resistencia Popular, Combate, Santo y Seña, Soberanía, Palabra Prohibida, Palabra Obrera y muchos otros.

Al concluir el documento rechazaba por igual la utopía como el oportunismo, pero reafirmaba que la insurrección, que tanto había predicado, no podía ser calificada de utópica.

Cooke parecía encontrarse confuso en esos momentos, tal vez estaba frente a una encrucijada de difícil resolución. Por momentos parecía alentar la insurrección pero en otros pasajes reconocía que había llegado el momento de apelar a otras formas de lucha alejadas de la vía violenta. La respuesta al interrogante político que se presentaba ante él y el Movimiento en su conjunto, permitía variadas conclusiones. Para un revolucionario como Cooke, difícil le resultaba asumir determinaciones que le llevaran a negociar con sectores comprometidos con la caída de Perón, como lo era Frondizi y la UCRI. La situación social y política obligaron a Cooke y a Perón a optar por lo que se suponía el mal menor.

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(59) Perón – Cooke: ob. cit., pag. 253 y 254.
(60) Perón – Cooke: ob. cit., pag. 260.
(61) Perón – Cooke: ob. cit., pag. 268.

 

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