El Forjista

La Resistencia Peronista

Elección de Constituyentes

El 28 de julio de 1957 se efectuaron las elecciones para delegados a la Asamblea que tenía por objetivo el de dictar una Constitución que reemplazara a la de 1949 que contemplaba los derechos de la niñez, la ancianidad y los trabajadores; y que establecía la soberanía nacional sobre el suelo y el subsuelo argentino y sobre los servicios públicos.

El peronismo desde la clandestinidad se dispuso a repudiar al gobierno y a la modificación de una Constitución que consideraba legítima y de avanzada por cuanto reconocía los derechos de las capas más desprotegidas de la sociedad argentina.

Como ya se dijo, la Intersindical cumplió el rol de hacer llegar las directivas de Perón al conjunto del Movimiento Obrero. Pero también cientos de grupos distribuyeron hojas y volantes con la consigna de aprovechar la ocasión para manifestar el sentimiento de oposición al régimen autodenominado “libertador”.

Los intelectuales del peronismo, también desplegaron un gran esfuerzo en esta campaña. José María Castiñeira de Dios creó el CEIPAP, Centro de Escritores, Intelectuales, Periodistas y Artistas del Pueblo. Fermín Chavez cuenta que: “Con Héctor Tristan y otros compañeros de nuestro comando de ‘línea dura’ editamos De Frente, boletín de 4 páginas y tamaño 23 X 29 centímetros, a partir de marzo de ese mismo año. Es un vehículo para las directivas sobre los comicios del 28 de julio, cuya síntesis expresaba: ‘Votar en una boleta que diga: ASESINOS’”. (57)

También debe destacarse la instalación de radios clandestinas en países limítrofes, creadas por los grupos de refugiados peronistas, que transmitían sus consignas y declaraciones a algunas provincias.

El partido más votado fue el Radicalismo del Pueblo superando al Radicalismo Intransigente, pero la sorpresa lo constituyó que los votos en blanco superaron al partido con mayor cantidad de votos, convirtiendo al electorado peronista, proscripto y marginado, en el árbitro de cualquier elección.

Los votos en blanco llegaron al 24,7%, mientras que la UCRP obtuvo el 24,2 % y la UCRI el 21,2%. Cabe remarcar que hubo una gran cantidad de peronistas que no votaron o bien impugnaron sus sufragios, escribiendo en las boletas consignas contrarias al gobierno.

Los resultados fueron recibidos con algarabía en el seno del peronismo pues a pesar de los continuos ataques, mostraba un poder de convocatoria que se hacía sentir con especial intensidad en los momentos claves. El gobierno padeció de la desilusión de vislumbrar que el movimiento que intentaba liquidar continuaba vigente.

No bien conoció los resultados, Cooke escribió a Perón: “Conseguir que, además de las abstenciones y exclusiones del padrón, más de dos millones de ciudadanos voten en blanco es una hazaña que parece increíble, y más aún si se tiene en cuenta que Ud. los consiguió desde 5000 kilómetros de distancia y sin propaganda pública, diarios ni facilidades para difundir la directiva sin exponerse a la represión gorila”. (58)

No exageraba en nada, obtener estos resultados sin medios de difusión y con ellos en una constante campaña de calumnias hacia el partido proscripto, era una de las mayores hazañas políticas de la historia argentina.

Perón se expresó en similares términos, asignándole igual importancia a los guarismos electorales, a la vez que se alegraba de la derrota de la “línea blanda” y los neoperonistas, incluso se mostraba sorprendido por el grado de organización mostrado por el Movimiento.

Es que los resultados también reafirmaron el liderazgo de Perón en el seno de su partido. El peronismo sin o contra Perón quedaba relegado por el repudio de las bases peronistas que no aceptaron a nuevos caudillos que intentaron conciliar con la dictadura. Perón fue la bandera de la nueva generación surgida al calor de la lucha y que podía comparar, sin la necesidad de recurrir a los libros, revistas, o diarios; la enorme diferencia del gobierno del Perón y el de sus sucesores.

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57 Gillespie, Richard: ob. cit., pag. 11 y 12.
58 Perón – Cooke: ob. cit., pag. 226.

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