El Forjista

La Resistencia Peronista

El Movimiento Obrero en la clandestinidad

Aquél mes de julio mostró un renovado empuje del sindicalismo adherido al peronismo, realizando un plenario en la clandestinidad y dando a conocer un “Manifiesto al Pueblo Argentino” bajo la sigla de C. G. T. de la Resistencia.

Anunciaban su inquebrantable voluntad de reconstruir la C. G. T. y volver a conquistar los gremios usurpados por los golpistas. El plenario resolvió elegir autoridades provisorias y dejó constancia que “Su lucha será eminentemente revolucionaria y accionará coordinadamente con todas su Delegaciones Regionales del país”.

El plenario reconoció a un solo e indiscutido líder, el general Perón, y convocaba a votar en blanco en las elecciones de representantes para la Asamblea Constituyente, identificándose explícitamente con la línea de “total intransigencia Peronista”. Del Congreso también se dirigió un saludo y reconocimiento a todos los Comandos Peronistas de la Resistencia y convocaba a “Luchar a muerte contra la tiranía. La venceremos inexorablemente”.

La consigna era: “Promover un estado general de agitación social que permita llegar a la huelga general revolucionaria que volteará para siempre a la tiranía”. (54)

Casi al mismo tiempo que la C. G. T. en la Resistencia surgió la denominada Intersindical que tuvo su debut en la lucha frontal con el gobierno en un paro general efectuado el 12 de julio. Según el autor Daniel James la huelga convocó a dos millones y medio de trabajadores. El mismo autor le otorga especial importancia a la Intersindical pues a través de ella se organizó el masivo voto en blanco y se agilizaron las comunicaciones entre Perón y el Movimiento Obrero.

Según un informe del Ministerio de Trabajo la lucha de los años 56 y 57 alcanzó un nivel como nunca antes se conoció, en 1956 sólo en la Capital Federal se perdieron cinco millones de días de trabajo, mientras que en 1957 la cifra fue de tres millones trescientos mil. James afirma acertadamente que hubo en 1957 un incremento cualitativo del nivel de la lucha sindical con respecto al año anterior, pues a partir de ese año dejó de tener características meramente locales, adquiriendo una mayor coordinación.

El paro de la Intersindical tuvo la respuesta acostumbrada, más detenciones y despidos. Todo medio servía para expresar el repudio de los trabajadores al sistema, el 15 de julio fue colocada una ofrenda floral ante la estatua de Simón Bolívar en el Parque Rivadavia y se distribuyeron volantes de adhesión a Venezuela, país con el que el gobierno había roto relaciones, y a Perón.

Este permanente hostigamiento realizado por el peronismo en todos los planos y los posteriores resultados electorales demostraron lo exacto de lo escrito por Perón: “Sin el concurso orgánico del Peronismo nadie podrá gobernar el país y la reestructuración del Estado que se intenta, tampoco podrá ser realizada sin el concurso del mismo”. (55)

La resistencia impidió al gobierno de Aramburu y Rojas consolidarse y revalidarse ante la sociedad, y conllevó a la destrucción del Frente Antiperonista que había derrocado a Perón, pero la resistencia no alcanzó en ningún momento el poder indispensable para hacer caer al gobierno y posibilitar la legalización del peronismo.

Cooke reconocía las múltiples dificultades para canalizar toda la potencialidad del movimiento proscripto: “La resistencia peronista permitió que se fuese formando un movimiento clandestino cuyas características son la anarquía y la falta de coordinación amén de las rencillas entre los jefes de cada núcleo. Pero lo principal se hizo, y con todos los inconvenientes y defectos perfectamente justificados por las condiciones en que se trabajaba, se estructuró una especie de columna vertebral del Movimiento. Un poco descoyuntada, pero que ha tenido a su cargo el activismo y la difusión de consignas. Ahora creo que podemos entrar en la etapa de coordinación y la organicidad, porque las condiciones para ello son muy favorables”. (56)

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(54) Baschetti, Roberto: ob. cit., pag. 61 a 64.
(55) Perón, Juan: Tres Revoluciones Militares, Editorial Síntesis, 1974, pag. 175.
(56) Perón – Cooke: ob. cit., pag. 199.

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