El Forjista

Qué clase de gente puede votar al PRO?

Según últimas encuestas el partido del gobierno y sus súbditos radicales estarían alcanzando en las próximas elecciones un 30% en la provincia de Buenos Aires y más del 40% en la CABA, ciudad convertida en un reducto conservador y reaccionario, indiferente al incremento pavoroso de la mortalidad infantil y a la gente que vive a la intemperie.

Luego de los desastres provocados por las políticas de Macri y su troupe de desaforados millonarios, resulta francamente incomprensible que alcancen un nivel de adhesión de esa magnitud.

Por supuesto que comprendemos perfectamente a ese 10% de la sociedad, que en algunas zonas como el norte de la Capital Federal o San Isidro puede alcanzar niveles mucho más elevados, que han sido beneficiados por las políticas aplicadas por el macrismo.

Son esos privilegiados a los que se les redujo el impuesto a la riqueza, a los que se eliminó las retenciones, empresarios a los que el Ministerio de Trabajo le permite impunemente aumentar los niveles de explotación de sus trabajadores, a los nuevos ñoquis todos ellos militantes del PRO que llegaron al Estado con sueldos gerenciales para cumplir funciones estrafalarias.

Lo que es incomprensible es aquel otro porcentaje que ya han sido víctimas o están próximas a serlo de este liberalismo salvaje y que, no obstante, continúan apoyando al oficialismo.

Qué clase de gente puede apoyar la quita de subsidios a los discapacitados?

Quién se puede alegrar cuando apalean a desocupados y trabajadores? Ya sabemos que los operadores políticos de la FACHO TV se extasían cuando la policía y la gendarmería comienza a utilizar los palos, balas de goma y gases contra indefensos trabajadores que reclaman por su fuente de trabajo. Son los mismos que aplauden cuando la oposición de Venezuela utiliza cócteles molotov contra la policía, lo cual ha provocado que varias personas hayan sido quemadas vivas.

Cómo es posible que se apoye a un gobierno con funcionarios que como el Ministro de Hacienda, Dujovne, declara que tiene 97 millones de pesos de los cuales 74 se encuentran en el exterior, y a la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, la responsable de quitar los subsidios a los discapacitados, que cuadruplicó su patrimonio en un año?

Dónde se habrá educado el vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, que propuso entregar las Islas Malvinas y Tierra del Fuego a los ingleses? Mostrando que estamos ante un gobierno de apátridas.

Quién le puede creer que estén preocupados por luchar contra la corrupción a quienes hicieron grandes ganancias con el dólar futuro luego de ser ellos quienes devaluaron, que aparecieron en los diarios de todo el mundo por el escándalo de los Panamá Papers, que tienen a Gustavo Arribas, el que vive en la casa de Macri, acusado de recibir coimas de la empresa Oderbrecht, o los múltiples negociados para tratar de hacerles ganar dinero a las empresas de la familia Macri como ocurrió con Avianca y el Correo, o con el direccionamiento de la obra pública hacia el primo Calcaterra y el amigo Caputo?

En fin, podríamos seguir varias horas mencionando lo realizado por el oficialismo en contra de los intereses nacionales y las grandes mayorías, sin olvidarnos del desquiciado nivel de endeudamiento que está predisponiendo al país a un estallido peor que el del 2001.

Por todas estas razones, parece increíble que personas que no son directamente beneficiadas por las políticas de este gobierno, y hasta algunos que han sido perjudicados, hoy se predispongan a votar a quienes dentro muy poco se convertirán en sus verdugos.

Sabemos que el pensamiento de liberal alienta el individualismo egoísta, que convierte el lucro de las empresas casi en una religión, lo importante para ellos es que las empresas ganen, sin importar dónde y cómo, todo lo demás pasa a un segundo plano, la solidaridad, el bienestar de las mayorías, se convierte para ellos en una molestia que los afecta en su ilimitada codicia.

Mientras es lógico que los privilegiados de este sistema alienten esa ideología, no lo es para nada, que los afectados sean convencidos que algo así les puede convenir, para eso la oligarquía recurre a varios medios.

Están aquellos desesperados por ser aceptados entre los privilegiados y para ello coligen, que comportándose y pensando como ellos, algún día serán admitidos, pero las plazas son limitadas y son más los que quedan fuera que los que tendrán un lugar dentro de las castas dominantes.

Existen otros envenenados por el odio de la prensa canalla que recurre al resentimiento en la instalación de un desprecio insultante hacia los trabajadores y las clases más humildes, en verdad hay un ataque apenas velado contra todos aquellos que se resisten a rendirse sumisamente ante los poderosos.

Las declaraciones de Durán Barba despreciando a los votantes kirchneristas a los que asoció con el narcomenudeo es un ejemplo de ese desprecio hacia los sectores más humildes, claro que apenas unos días después resultó detenida una funcionaria macrista con 5 kilogramos de cocaína, en lo que parece ser un negocio narcomayorista.

La pimpinela Lucía Galán insistiendo en la mentira que las mujeres de las clases desposeídas se embarazan para cobrar la AUH es una muestra de que hasta que punto esta campaña cumple sus objetivos en ciertos sectores de mentalidades débiles a la presión de los poderosos y que repiten las mentiras de los medios como simples papagayos.

Pero siempre el que encabeza estas campañas contra los trabajadores es el mismísimo presidente, que se encuentra al borde del ataque de nervios, en su destemplada reacción contra los abogados laboralistas, uno de los pocos reductos que aún el liberalismo no pudo destruir y sobre el que avanzan las patronales que gobiernan.

Existen sectores de la clase media que cavaron su propia fosa al votar al candidato de las corporaciones, que desde diciembre de 2015 está desplegando un programa que afecta seriamente los intereses de esa clase social.

La inflación descontrolada, el incremento desmesurado de servicios públicos y prepagas, la continuación del Impuesto a las Ganancias que no fue derogado como se prometió, la quiebra de una inmensa cantidad de pymes, todo esto está pintando un panorama que lleva a sectores de la clase media a caerse de la pirámide social.

El odio que los medios de comunicación intentan inyectar a ciertos sectores de la sociedad los ciega y no les permite vislumbrar que están siendo conducidos hacia el precipicio, habrá que levantar la voz y hacerse escuchar para salvar a estos argentinos de su autodestrucción, el voto es una herramienta poderosa pero también puede servir para instaurar a fuerzas inescrupulosas que al día siguiente harán lo que su propia condición les dicta: explotar al pueblo y beneficiar a sus socios comerciales.

Es hora de despertar de esta pesadilla y no permitir que nuestro país siga siendo destruido impunemente por las fuerzas del mal que comanda esta oligarquía parasitaria.

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