El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 43 - Los errores del peronismo

El peronismo no cayó por sus errores sino por sus aciertos, pero eso no significa que no haya habido errores que deben señalarse, claro que lo que nosotros indicaremos aquí no son los mismos que por lo general le realizan aquellos sectores identificados con el liberalismo, sean de izquierda o de derecha.

También el peronismo fue derrocado porque sus dirigentes, principalmente Perón, tenía claro que los medios y los fines siempre deben estar alineados y ser coherentes entre ellos, por eso en el momento crucial el peronismo no estuvo dispuesto a matar a sus enemigos, mostrando un respeto por la vida humana que en ningún momento mostraron sus adversarios.

Erich Fromm, ese gran intelectual humanista señaló que “No hay distinción más fundamental entre los hombres, psicológica y moralmente, que la que existe entre los que aman la muerte y los que aman la vida, entre los necrófilos y los biófilos” y en otro trabajo dijo “El amor a la vida o el amor a la muerte son la alternativa fundamental que confronta todo ser humano”.

Perón fue acusado de cobarde, por no estar dispuesto a matar compatriotas y esa es una de las razones, además de su inmensa obra, por la cual aún es reivindicado por muchos argentinos, mientras sus enemigos han quedado en el olvido ¿quién se acuerda del almirante Rojas?

Existe algo que podría denominarse “la paradoja de los movimientos nacionales y populares” y que muchas veces los predestina a ser derrotados por sus poderosos enemigos, mientras estos movimientos intentan la armonía entre medios y fines, sus enemigos recurren a cualquier recurso a su alcance para llegar al poder, incluidas masacres que manchan nuestra historia.

Al enumerar los errores veremos que la mayoría de ellos podrían haberse evitado sin que por eso se modificara sustancialmente la naturaleza de ese movimiento político.

Las afiliaciones forzosas al peronismo que se impusieron en ciertos sectores del Estado provocaron un malestar que se iba acumulando y que en cierto momento iba a explotar, el peronismo contaba con una adhesión popular impresionante por lo que forzar a ciertas personas a realizar este acto era absolutamente inconducente.

Así como creemos que el gobierno hizo muy bien en expropiar al diario La Prensa por el legítimo derecho a defensa y por tratarse de una avanzada del gobierno imperial norteamericano, el gobierno debió dejar abierto mecanismos para que la oposición hiciera llegar su opinión a la población, que además podía ser rebatida con bastante éxito al contar con intelectuales y políticos dispuestos a defender las políticas del gobierno, como de hecho realizó Cooke con la expropiación de la Prensa y Scalabrini Ortiz con la nacionalización de los ferrocarriles.

La Universidad en manos de nacionalistas reaccionarios fue una mala política que además empujó a casi todos los universitarios al campo del antiperonismo más extremo, pasando a un segundo plano los grandes logros obtenidos en el campo de la educación, con un incremento notable de la inscripción a las Universidades, la creación de la Universidad Obrera, luego Universidad Tecnológica Nacional que permitió por vez primera que los hijos de los obreros pudieran seguir una carrera universitaria.

Paralelamente no hubo un cambio sustancial en la enseñanza de la historia, se siguió enseñando la historia liberal, nótese que cuando se nacionalizan los Ferrocarriles Mitre y Sarmiento son dos de los nombres que se adoptan, mostrando que esos seguían estando en el pedestal de los próceres, obviamente nadie objetaba los nombres de San Martín y Belgrano con que fueron bautizadas otras dos líneas.

Como ya dijimos Perón intentó conformar una Movimiento Nacional lo más amplio posible y en eso acertó, pero la Alianza Libertadora Nacionalista fue sin duda un error, dando rienda suelta para que los opositores actuaran con violencia en contraposición con acciones de este grupo y confirmando la idea que tenían de la vinculación del peronismo con el fascismo, además jugaron un papel macartista y divisionista dentro del movimiento al lanzar acusaciones de infiltrados contra aquellos que adherían al peronismo desde la izquierda.

Pero a nuestro entender el mayor error estuvo centrado en no haber convocado a figuras que hubiesen sido de gran ayuda en los momentos más álgidos cuanto la oposición se lanzó sin tapujos al golpe de Estado a cualquier costo.

Cuando el gobierno perdió a alguien esencial como Eva Perón debió evitar perder a otras figuras imprescindibles como Mercante al cual para colmo se lo persiguió, mientras que en 1954 se produjo el lamentable alejamiento de otro funcionario clave como Ramón Carrillo, por otra parte, se debió convocar a hombres como Jauretche y Scalabrini Ortiz.

Sobre el último tramo del gobierno, Perón pareció entender que debía recurrir a personalidades con suficiente autonomía para apoyar al gobierno pero que no se callaban sus discrepancias como en el caso de John William Cooke, quién en un momento debió alejarse y pudo retornar en los momentos más difíciles para el gobierno, pasando a desempeñar un papel fundamental en la Resistencia Peronista.

Mucho se ha insistido en un gobierno plagado de oportunistas y burócratas, sin desconocer esto,  se ha exagerado bastante en este asunto, lo cierto que con la convocatoria de algunos de los mencionados más arriba la situación hubiese cambiado bastante, aunque lo cierto es que la impresionante campaña de desgaste y desestabilización llevada a cabo por la oligarquía estaba haciendo mella en el espíritu de muchos peronistas, incluso Perón que llegó a pensar en algún momento que su alejamiento podía ser una solución.

También su principal enemigo en ese momento el general Lonardi llegó a creer que el derrocamiento de Perón podía llevar a una solución manteniendo algunos de los logros del peronismo, todo esto fue parte de una inmensa confusión, las conquistas laborales, económicas y sociales estaban indisolublemente unidas al líder del movimiento nacional, sin él nada estaba garantizado.    

Pero mientras esto ocurría personas de la valía de Manuel Ugarte, Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Hernández Arregui eran mantenidos alejados, ninguno de ellos se quejó y continuaron siendo fieles a sus ideales nacionales y populares, con ellos conformando parte del plantel de la gestión cultural tal vez muchos sectores populares, particularmente de clase media, podrían haber alcanzado una comprensión más acertada de lo que fue el peronismo en vez de haber ido a formar parte del enfurecido plantel de combatientes de la causa oligárquica e imperialista.

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