El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 18 - La Tercera Posición

Continuando con su línea de sostenimiento de la soberanía nacional el gobierno peronista se niega a incorporarse al Fondo Monetario Internacional creado en 1946 junto al Banco Mundial producto de los acuerdos logrados en la reunión realizada en Breton Woods, que decidió impulsar el librecambio a partir de la determinación de las grandes potencias victoriosas de la Segunda Guerra Mundial, sepultar cualquier forma de proteccionismo, e intentar imponer estas recetas a los países más débiles.

La organización del FMI ya determinaba quién mandaba y quién debía obedecer, 19 países latinoamericanos sumados equivalían al 5%, igual al porcentaje de Francia, pero Inglaterra tenía el 15% y los Estados Unidos el 30%. Era una organización de los países desarrollados para imponer su voluntad a los países más atrasados, la Unión Soviética y sus aliados no tardaron en retirarse.

A pesar de las presiones la Argentina se mantuvo al margen de ese organismo internacional y recién después del derrocamiento de Perón el país se incorporó al mismo, comenzando con las recetas de ajuste permanente.
Félix Luna se lamenta que Argentina no se haya sumado a la ola neoliberal y haya mantenido su política proteccionista, a la vez que nos señala que en 1947 no había otra opción que volcarse hacia alguno de los dos bandos o los Estados Unidos o la Unión Soviética, desnudando su pensamiento colonizado.

Pero a continuación se despacha opinando sobre Perón diciendo “cuya Tercera Posición servía de propaganda, pero se archivaba cuidadosamente si su ejercicio podía molestar a algunas de las grandes potencias”. (1)

Si algo caracteriza al antiperonismo furioso es a la de recurrir a argumentos de izquierda o de derecha según le convengan, lo único claro en su pensamiento es que deben denostar al Movimiento Nacional, existe una evidente contradicción en los argumentos de Luna, si le critica que en una decisión soberana se mantuvo al margen del FMI, después no puede señalar que es capaz de cualquier cosa para agradar a las potencias.

Precisamente si algo hizo Perón fue adoptar decisiones tendientes a resguardar la soberanía nacional muchas veces irritando a las grandes potencias.

No obstante, algo similar señala Joseph Page: “Predicó la revolución, pero revolucionó solamente las expectativas. Tempranamente favoreció la unión de los países latinoamericanos y la no alineación de las naciones del Tercer Mundo, pero al mismo tiempo sembró el miedo al expansionismo argentinos y mantuvo al país dentro de los parámetros establecidos por la política exterior norteamericana”.

En un párrafo tan corto hay varias falsedades, con Perón se produjo una revolución y si a alguien le molesta esa palabra, podríamos decir que fue el período de transformaciones más profundo que ha vivido el país, en beneficio de los sectores populares, lo del expansionismo argentino fueron ideas lanzadas por sectores reaccionarios alentados por el imperialismo norteamericano y en cuanto a la que mantuvo dentro de los parámetros de la política exterior norteamericana, que es una de las tesis favoritas que intenta mostrar en su libro el historiador norteamericano, hay demasiadas evidencias en contrario y una política deliberada de aquel gobierno para perjudicar a nuestro país.

Veamos algunas cuestiones que desmienten a Page en el mismo libro de este autor, el Plan Marshall consistió en la ayuda brindada por los Estados Unidos a Europa después de la guerra para evitar que esos países cayeran en la órbita soviética.

Nos dice el propio Page que ese plan perjudicó a la Argentina, el Plan Marshall permitía también que los Estados Unidos ubicaran sus excedentes agrícolas y de paso perjudicar en una competencia desleal a la Argentina, a su vez provocaron una disminución de los precios agrícolas-ganaderos, produciendo una caída en la demanda de su producción exportable.

Esa disminución de la demanda europea producto del Plan Marshall provocó inconvenientes en la economía nacional que necesitaba de esas divisas para su política de fomento de la industria.

A esto debe agregarse que la población comenzaba a consumir mucha más carne lo que producía una reducción del saldo exportable, todo esto llevó a que comenzara a plantearse la necesidad de ahorro y una limitación del consumo que concluyó en el despido de Miranda y la llegada del economista Gómez Morales con ideas más cercanas a la ortodoxia económica.

Desde que Perón ganó en las elecciones, Braden que ocupaba un cargo en el gobierno estadounidense hubo una política agresiva contra el gobierno argentino tratando de influenciar en el presidente Truman para que adoptara medidas ejemplificadoras contra el país, a pesar de esto el embajador designado en la Argentina George Messermith intentó una política de acercamiento que hizo gestiones para desbloquear los fondos argentinos en los Estados Unidos.

En ese contexto de mejora de las relaciones Perón expresó el 1° de agosto de 1946 “La Argentina es una parte del continente americano e inevitablemente se agrupará junto a los Estados Unidos y las demás naciones del continente en todo conflicto futuro”. (2)

Esta es una de las declaraciones de las que se toman Luna y Page para sostener que Perón seguía los lineamientos de los Estados Unidos, la relaciones con el país del Norte en general fueron malas a lo largo de todo su mandato, sin embargo se produjeron mejoramientos temporales que permitieron expresiones como esta, no obstante hay dos decisiones fundamentales que desmienten categóricamente a los historiadores antiperonistas, no haberse incorporado al FMI ni al Banco Mundial, y restablecer relaciones con la órbita soviética en plena Guerra Fría.

El gobierno también envía a ambas Cámaras el proyecto de ratificación de las Actas de Chapultepec, que como dijimos anteriormente consistía en un acuerdo que establecía la defensa común de América ante cualquier agresión externa o de cualquier país americano contra uno de los firmantes.

Se oponían a la firma de las Actas, Frondizi, los nacionalistas e incluso algunos diputados peronistas como John William Cooke quién señaló: “Considero que las Actas son sumamente perniciosas por lo que representan… Son un peligro y no una esperanza para los pueblos de América …Honradamente, serenamente, con plena conciencia del voto que voy a dar, opino que las Actas de Chapultepec y la Carta de las Naciones Unidas deben ser rechazadas por el Congreso argentino”. (3)

Las actas fueron aprobadas en el Congreso, pero Braden logra que el embajador sea reemplazado, el 16 de junio de 1947 llega James Bruce y los Estados Unidos vuelven a mostrar una política agresiva contra el país.
Otro de los países que es mirado con desconfianza por las potencias vencedoras es España, Argentina vota en contra de aplicar sanciones a ese país y designa embajador cuando otros países lo retiran, en 1946 y 1948 se firman convenios económicos para la provisión de alimentos salvando del hambre al pueblo español, con esta medida y defendiendo el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países Argentina desafiaba a las grandes potencias, precisamente este fue un principio que las potencias occidentales arguyeron para no intervenir en la Guerra Civil Española lo que permitió el triunfo de Franco con la colaboración de los nazis y fascistas.

Page también se refiere de manera despectiva al intento de consolidar una Tercera Posición, así lo señala: “El comentario más caritativo que merecen estas aventuras en la política mundial es que reflejan muy bien el prevalente sentido de irrealidad que, quizás como consecuencia del aislamiento geográfico, ha caracterizado siempre a la percepción que los argentinos tienen de sí mismos” (4) Y remata más adelante que la Tercera Posición no pasó de ser un eslogan.

Perón será uno de los primeros en señalar una posición equidistante de las dos grandes potencias en que se había dividido el mundo, muy poco después otros como el mariscal Tito en Yugoslavia, Nerhu en la India y Nasser en Egipto iniciarán el Movimiento de Países No Alineados lanzado en 1955, como un intento de mantenerse al margen de los enfrentamientos entre las grandes potencias que querían dividir el mundo en dos y obligar a los demás países a definirse en la disputa.

Perón fue un referente permanente de esos países aún después de su derrocamiento, muy que les pese a Luna y Page.

Luna señala sin fundamento alguno que a Perón le hubiese encantado enviar tropas argentinas a la guerra de Corea, sin embargo cuando en las Naciones Unidas se votó la decisión que permitía a los Estados Unidos ocupar territorio de Corea del Norte, votación que fue abrumadoramente favorable a la posición de los Estados Unidos, Argentina se abstuvo y hasta el mismísimo Luna debió reconocer que esa decisión marcó una clara manifestación de la Tercera Posición.

Algunos confunden intencionalmente la defensa de la independencia nacional con estar en conflicto con otros países, el peronismo cuestionaba a los Estados Unidos en tanto se inmiscuyera en cuestiones internas o tuviera actos agresivos, pero de ninguna manera la intención era estar en conflicto permanente con ese país. Así lo expresaba el presidente el 23 de febrero de 1948: “Hemos declarado que queremos ser amigos de todos los países del mundo; pero para ello es necesario que todos se convenzan de que esta tierra pacifista y hermana de las demás no sacrificará jamás su soberanía, aunque tenga que morir”. (5)

Ese historiador levanta un argumento que recientemente se ha escuchado mucho, al señalar que Argentina se aislaba del mundo por no seguir sumisamente el dictado de las potencias occidentales y por no permitir el ingreso irrestricto de productos importados que competían con la industria nacional, una definición que claramente muestra la ideología liberal del historiador radical.

El 7 de febrero de 1953 el dictador de la Unión Soviética José Stalin recibe al embajador argentino Leopoldo Bravo, fue el comienzo de un acercamiento diplomático y comercial, en agosto del mismo año se firmó un acuerdo comercial por 150 millones de dólares. Un mes después de esta reunión moría Stalin. Este acercamiento provoca nuevamente el enojo norteamericano.

También se firmaron acuerdos comerciales con otros países de la órbita soviética, en 1947 con Rumania y Checoslovaquia, al año siguiente con Polonia y Hungría.

Ir al capítulo siguiente

----------------------

(1) Félix Luna. Perón y su tiempo. Tomo I. La Argentina era una fiesta. Ed. Sudamericana 1984. Pag. 234

(2) Norberto Galasso. Perón. Formación. Ascenso y Caída 1893 1955. Tomo I Colihue 2011 pag. 465

(3) Idem pag. 467

(4) Joseph Page. Perón. Una biografía. Editorial Sudamericana. Edición en e-book pag. 247 y 248

(5) Juan D. Perón. Doctrina Peronista – Ediciones Macacha Güemes 1974 – Pag. 310

Volver al índice