El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 4 - El fallecimiento de Aurelia Tizón

Al iniciar el año 1935 la Unión Cívica Radical levanta la abstención revolucionaria y comienza a ser parte de ese contubernio que llevó a la Nación a convertirse en una virtual colonia de Inglaterra, dos años antes se había firmado el Pacto Roca-Runciman por el cual la oligarquía le entregaba al Imperio Inglés el control de la economía para que le siguiera comprando el ganado que producían   sus estancias.

Cuando Lisandro de la Torre denunció en el Senado la política de carnes llevada a cabo por el gobierno de Justo, un sicario que intentaba silenciarlo asesinó al senador Enzo Bordabehere que se interpuso entre el asesino y el líder de la Democracia Progresista.

Del seno de la UCR surge un grupo de jóvenes patriotas que conforman la Fuerza Orientadora de la Joven Argentina FORJA, levantando la voz cuando nadie lo hacía, denunciando los mecanismos de dominación, formaban esa agrupación Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Homero Manzi, Luis Dellepiane, entre otros.

Durante la Década Infame la provincia de Buenos Aires era gobernada por Manuel Fresco, médico de los ferrocarriles ingleses y un experimentado ejecutor del “fraude patriótico”, para eso utilizaba a delincuentes conducidos por Alberto Barceló, caudillo de Avellaneda, que dominó esa localidad por espacio de 40 años.

Esas bandas se dedicaban a apalear opositores y concentraban negocios redituables e ilegales como la prostitución, los garitos y las drogas, actividades protegidas por las autoridades y silenciadas por la prensa. 

Al comenzar 1936, Perón ya tiene el grado de mayor y es designado agregado militar en Chile donde viaja acompañado de su esposa conduciendo su propio auto. Durante su estadía en aquel país recorre el sur y cruza la cordillera a caballo.

En Chile establece una relación amistosa que mantendrá hasta su muerte con Enrique Santos Discépolo que viajó con Tania siendo agasajado en la embajada, el militar ya tenía una profunda admiración por la obra de Discépolo.

Perón llegó a Chile con precisas instrucciones de sus superiores para recabar información sobre las fuerzas armadas chilenas, en 1937 también es designado agregado aeronáutico por lo que debía recolectar información sobre la aviación.

Cumpliendo con su deber estableció una red de espionaje logrando que un ex teniente del ejército chileno le brindara información a cambio de dinero, la inteligencia chilena comenzó a sospechar, pero nunca actuó contra Perón, pero sí lo hizo más adelante contra quien fuera su sucesor. Nada menos que el mayor Eduardo Lonardi, que tiempo después fue el líder del golpe de estado que derrocó a Perón.

Según Joseph Page citando al agregado estadounidense, el servicio de inteligencia militar chileno le tendió una trampa a Lonardi, este fue detenido infraganti cuando fotografiaba documentos que le habían entregado alguien que se hizo pasar por oficial chileno dispuesto a entregar material a cambio de dinero.

Lonardi fue declarado persona no grata por el gobierno y debió volver a la Argentina, este incidente generó en él un particular encono hacia su antecesor en la embajada a quién acusó de ser el responsable de la trampa en que cayó.

Perón regresó a la Argentina el 9 de marzo de 1938, al poco de arribar su esposa Aurelia comienza a sentir unos dolores, los doctores diagnostican cáncer de útero recomendando una urgente cirugía, el 10 de julio se interna en el Sanatorio Marini donde es operada, pero la intervención no puede frenar el avance de la enfermedad, el 10 de septiembre de 1938 Perón sufre uno de los peores golpes de su vida, de los muchos que recibió, muere Aurelia Tizón con quién llevaba 10 años de casado, a Perón se le escucha decir: “el primer disgusto que recibo de ella es este, el de su muerte”. (1)

Luego de esta desgracia se toma unas largas vacaciones y se lanza a recorrer la Patagonia, lo hace entre noviembre de 1938 y febrero de 1939 recorriendo 1.800 kilómetros, pasa por los lugares de su infancia y aprovecha para visitar a su familia, su madre había contraído matrimonio nuevamente.

Una vez regresado de este prolongado viaje recibe la noticia que se le ha asignado una misión en Europa por decisión del Ministerio de Guerra. Entre el 1° de julio de 1939 y el 31 de mayo de 1940 asistió a una escuela de alpinismo y sirvió en varias unidades alpinas italianas.

Perón estaba en la Plaza Venezia de Roma en el momento que el Duce Benito Mussolini les declaró la guerra a los aliados, haciendo ingresar a su país en la Segunda Guerra Mundial como aliado de los nazis.

Así contará su misión en Italia: “El Ministerio necesitaba tener una información cabal de ese proceso sangriento y apasionado que sería la Guerra. Me mandaron, pues, en misión de estudios y me dijeron que eligiera el país adonde iría. Yo elegí Italia, por una cuestión personal, porque hablo el italiano tanto como el castellano… ¡a veces, mejor!”. (2)

También visitó Turín y Milán donde asistió a cursos de economía y sindicalismo, evidentemente su interés ya excedía lo meramente castrense aun cuando todavía no había comenzado su carrera política.

Unos oficiales amigos de Perón le envían a Europa el material que editaba en condiciones muy difíciles la agrupación yrigoyenista FORJA, en su estadía en Italia logra entrevistarse con el Papa PIO XII y con Mussolini.

También visitó Alemania donde recorrió alguno de los campos de batalla sobre los que había escrito en su libro sobre el Frente Oriental en la Primera Guerra Mundial, antes de regresar al país pasa por España, apenas unos meses después de terminada la Guerra Civil, el panorama lo conmovió y esa visión de un país destruido por sus mismos habitantes nunca lo abandonó, esa imagen de una guerra civil retornó a su mente cuando debió decidir qué actitud debía adoptar ante el golpe de estado que lo derrocó.

De España pasó a Lisboa desde donde se embarcó con rumbo a Río de Janeiro, llegando a Buenos Aires los primeros días del año 1941.

El viaje a Italia será utilizado corrientemente por los enemigos del peronismo como una prueba irrefutable del fascismo de Perón, veamos su opinión sobre aquel movimiento surgido en la Italia mussoliniana: “El fascismo italiano llevó a las organizaciones populares a una participación efectiva en la vida nacional, de la cual había estado siempre apartado el pueblo. Hasta la ascensión de Mussolini al poder, la nación iba por un lado y el trabajador por otro, y este último no tenía ninguna participación en aquella. Descubrí el resurgimiento de las corporaciones y las estudié a fondo. Empecé a descubrir que la evolución nos conduciría, si no a las corporaciones o gremios- pues no era posible retroceder a la Edad Media-, a una fórmula en la cual el pueblo tuviera participación activa y no fuera ‘un convidado de piedra’ de la comunidad”. (3)

Sin duda, hubo algunas cuestiones del fascismo que le parecieron interesante, una fue el nacionalismo, pero hay una cuestión elemental que no debe confundirse, el nacionalismo de una potencia es agresivo y tiende a aplastar la soberanía de sus vecinos y enemigos, el nacionalismo en un país dependiente como lo era la Argentina de aquellos años tenía un claro componente antiimperialista que buscaba asegurar la soberanía nacional.

Tampoco debe confundirse el nacionalismo oligárquico que por lo general busca excusar a la oligarquía del desastre nacional para culpar a inmigrantes y a los sectores más desprotegidos, que del nacionalismo defendido por Perón que le tendió la mano amable a la inmigración de los países limítrofes y a los desposeídos esta tierra.
La otra cuestión que le entusiasmaba especialmente a Perón era el fenómeno de las masas expresándose en las calles, cuestión que siempre aterrorizó y quiso evitar nuestra clase dominante.

Como veremos lo que realizó el peronismo con el sindicalismo que en la mayoría de los casos provenía de la izquierda, no tuvo nada que ver con el fascismo que ahogó al movimiento sindical a favor de las grandes empresas.

Veamos que decía Jauretche sobre este tema: “Perón no era fascista, ni antifascista, era realista… Es muy posible que, en algún momento de su formación, haya simpatizado no creo con el nazismo, pero sí con alguna forma de fascismo italiano. Él había vivido en Italia mucho tiempo, pero cuando tomó contacto con las masas argentinas, con la política argentina, se percató enseguida de las particularidades del fenómeno político social argentino y adaptó su pensamiento a esa realidad nueva, que se iba creando y que él, en cierta medida, iba creando, pero la creaba porque se puso en esa realidad y caminó para ese lado…Él tenía ciertas aptitudes revolucionarias que los hombres ya formados no tenemos… Es muy posible que haya venido influenciado por algunas cosas del fascismo italiano, no del nazismo, pero tuvo la habilidad de darse cuenta de que eso no andaba acá y se adaptó al país y lo vio, porque no tenía las anteojeras de los otros políticos”. (4)

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(1) Norberto Galasso. Perón. Formación. Ascenso y Caída 1893 1955. Tomo I Colihue 2011 pag. 114 y 115

(2) Idem pag. 120

(3) Idem pag. 127

(4) Idem pag. 129 y 130

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