Placeholder image

El Forjista

Juana Azurduy, generala de Bolivia y Argentina

 

Capítulo 3 - La familia Azurduy-Padilla

 

 

Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla se casaron en 1805 cuando ella tenía 25 años, al año siguiente nació su primer hijo al que llaman Manuel como el padre, después nacerá Mariano y luego dos niñas Juliana y Mercedes.

El 25 de mayo de 1809 se produce el primer levantamiento en el Virreinato del Río de la Plata en Chuquisaca el gobierno es destituido por una pueblada y se designa al frente de una Junta a Juan Antonio Álvarez de Arenales quién después sería un estrecho colaborador del Libertador San Martín.

Francisco de Paula Sanz gobernador de Potosí recluta partidarios para enfrentar a los revolucionarios, en tanto que el matrimonio Azurduy-Padilla apoya a los revolucionarios.

De inmediato se produce otra rebelión en La Paz donde el sanguinario general José Manuel de Goyeneche ni bien recupera el dominio de la ciudad ejecuta a los líderes, Pedro Domingo Murillo que presidía la junta designada por el pueblo en rebelión había expuesto que “Ya es tiempo, en fin, de levantar el estandarte de la libertad de estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía”.

Murillo fue ejecutado en la plaza pública, los cuerpos ahorcados de los caudillos patriotas fueron expuestos varios días, a manera de escarmiento para la ciudad rebelde, quienes no fueron ejecutados debieron partir al destierro a España o las Islas Malvinas.

En Chuquisaca los revolucionarios se rinden, pero la represión no fue tan cruel como en La Paz, se los envía detenidos a Lima o Cuzco donde algunos fueron vendidos como esclavos.

El papel que le cupo a Manuel Ascencio Padilla por esos días fue impedir que le llegaran víveres a las tropas realistas y combatió al cacique Chairiri que colaboró con los españoles.

Padilla debe esconderse para evitar las represalias, el lugar más seguro para él era las viviendas de los indígenas con los cuales mantenía muy buena relación, pasa un tiempo fuera de Chuquisaca hasta que la represión disminuye y puede regresar con su familia.

Producida la revolución de mayo en Buenos Aires, Cochabamba se levanta contra el poder español el 14 de septiembre de 1810 proclamando su adhesión a la Junta establecida en Buenos Aires, Padilla se coloca bajo las órdenes del caudillo Esteban Arce que le otorga el grado de comandante, en tanto que Juana permanece en su hogar cuidando de sus hijos.

Padilla cumple con la misión de levantar a los pueblos de la región liderando un ejército que estaba compuesto mayoritariamente por indígenas.

Pero esa rebelión es nuevamente sofocada y Padilla debe buscar refugio, cuando llega al Alto Perú la expedición enviada desde Buenos Aires comandada por Castelli y por Antonio González Balcarce, el matrimonio le brinda su apoyo, Juana le da alojamiento en sus fincas a las tropas patriotas y su esposo se suma a las filas del ejército libertador.

Es en ese momento que Juana siente la imperiosa necesidad de participar en las luchas por la liberación de la Patria, pero como madre también necesita asegurarse que sus hijos no padezcan por esa decisión.

En tanto la expedición del Norte enviada desde Buenos Aires comienza un largo ciclo de derrotas en el Alto Perú, la padecida en Huaqui obliga a los patriotas a retirarse perseguidos por los realistas.

En tanto la Junta de Buenos Aires reemplazó a Castelli y Balcarce por Manuel Belgrano, cuando la primera expedición del Norte había llegado al Alto Perú, Manuel Padilla se le presentó a González Balcarce para ponerse a sus órdenes, quién colocó a los altoperuanos como soldados rasos, separando a la tropa de sus líderes, y a Padilla lo ubicó como suboficial.

Parte de la derrota de las tropas de Buenos Aires en el Alto Perú también puede explicarse por el accionar soberbio de los jefes porteños y el tratamiento despectivo que dieron a los combatientes altoperuanos que eran quienes mejor conocían el terreno donde debían enfrentar al enemigo.

Ir al capítulo siguiente

Volver al índice