El Forjista

El 'negro' Silva y los afrodescendientes en Argentina

 

Capítulo 9 - Otra vez en el Ejército

 

Recién hacia fines del año 1906 pudo instalar a su familia en la Capital Federal en una modesta casa de la calle Brasil.

Fue en esa época que compuso la marcha Curupaytí recordando una de las batallas de la Guerra del Paraguay, sin su consentimiento a esta marcha le cambiaron el nombre por Tuyutí, además compuso otra marcha titulada Lomas Valentinas que se encuentra entre las obras perdidas.

Pero no tardó en volver a tener desencuentros esta vez con el jefe de regimiento el teniente coronel Rodolfo Soria que al parecer consideró que la designación de un afrodescendiente como director de la banda era una especie de deshonor, incluso el segundo jefe el mayor Carlos Riva, pensaba de igual forma, siendo de los pocos superiores que le mostraron su desprecio.

En ese mismo regimiento tuvo muy buena relación con varios oficiales entre ellos se encontraba, el en ese entonces teniente Juan F. Pistarini que llegó a ser ministro de Obras Públicas en el gobierno del general Perón, el aeropuerto de Ezeiza lleva su nombre.

En esa época de veinte maestros de banda en el Ejército sólo dos eran argentinos, uno de ellos nacionalizado, el maestro Silva.

En 1907 logra cierto alivio a sus finanzas situación que le permite alquilar un departamento en la calle Alsina 2327 frente al mercado Spinetto, que ya no existe, y además puede comprar un piano en cuotas lo que le ayuda a dedicar más tiempo a la creación musical.

Una costumbre de la época era que las bandas del ejército tocaran en las plazas de los pueblos más cercanos a la Capital, se contrataban los servicios al ejército y eso les permitía un ingreso extra a los integrantes, aunque también realizaban presentaciones gratuitas.

Por esos años compuso varios tangos uno de ellos llevó el título de “Pato al Agua” dedicado a un amigo del regimiento, en esa época había prejuicios sobre este estilo musical que incluso el mismo Silva tenía, se lo consideraba música de los bajos fondos donde abundaba gente de mal vivir es decir con problemas con la justicia.

Sin embargo, la insistencia de sus compañeros lo alentaron a componer otros tangos que llevaron títulos como “Más vale Tarde que nunca”, “La leona” y “El pibe Vidal”, también con estas composiciones recurría a la costumbre de regalar la partitura a quien se la dedicaba.

La estada en la ciudad de Buenos Aires le permitió retomar esa vida de cafetines para charlar animadamente con amigos no sólo del ambiente musical sino también con escritores, historiadores como Adolfo Saldías, el doctor Eleodoro Lobos que fue ministro de Figueroa Alcorta, el profesor Carlos Benielli que fue quien le puso letra a la Marcha de San Lorenzo o volver a encontrarse con Florencio Sánchez.

El 6 de marzo de 1909 es trasladado a Campo de Mayo donde tenía asiento el Regimiento 6, su familia se muda a San Miguel, pero apenas seis meses permanece en el lugar porque es trasladado nuevamente a la provincia de San Juan el 14 de septiembre de 1909.

En San Juan el jefe del regimiento Teniente Coronel José Lynch tiene un trato amable y le permite varias franquicias como dar clases de música y fundar la Orquesta del Centenario creada a principios de 1910 al estar próximo el centenario del primer gobierno patrio.

Haciendo gala de su sociabilidad llega a entablar una relación cordial con el gobernador todo parece andar bien por lo que decide trasladar a toda su familia a la provincia.

Pero el gobernador de la provincia el coronel Carlos Sarmiento le pide que dirija la banda de la policía, sus amigos del regimiento le recomiendan que no lo haga, pero Silva comete el error de no escucharlos y renuncia nuevamente al ejército.

Pero en la dirección de la Banda de la Policía debe afrontar serios conflictos que relataremos a continuación y que terminan por agotarlo y deprimirlo, por lo que decide presentar la renuncia el 1° de diciembre de 1911.

Deja a su esposa y siete hijos en San Juan y se dirige a Mendoza, donde había estado un tiempo antes formando parte de una compañía lírica, llevaba en su poder algunas recomendaciones que consideraba que le servirían para conseguir algún trabajo.

Ir al siguiente capítulo

Volver al índice